Reloj SWATCH PINKSPARKLES

Es un reloj pulsera comprado a fines del año 2019.

Está formado por un cilindro chato que compone la denominada esfera del reloj, y dos correas de ajuste a la muñeca. Dentro de la esfera se ubica el mecanismo, al cual se puede acceder a través de una pequeña perilla que encontramos en uno de los lados, también cilíndrica y con un ligero sobrerrelieve.

Está producido completamente en material plástico. La esfera es de polímero resistente, y las correas, de elastómero blando y flexible.

En una de las correas hay nueve sustracciones elípticas para el ajuste -a gusto del usuario- de la hebilla que está en la otra correa, con el fin de lograr el mejor calce y adaptación. La hebilla es rectangular y, al igual que la esfera, es de polímero rígido.

A nivel superficial, no presenta texturas o tramas, es un objeto completamente liso, aunque podemos destacar que el material de las correas es más poroso, y por ende más opaco. Esto contribuye a una manipulación más confiable, ya que no se desliza al tacto. La esfera se nota más pulida y brillante, lo que hace que llame más la atención y refleje la luz de otra manera.

Las tres agujas -horas, minutos y segundos- son lisas, chatas y rectangulares, difiriendo en dimensiones acorde a la magnitud que indican: mayor magnitud, mayor ancho. El fondo sobre el que están articuladas presenta una estampa poco perceptible de rayos concéntricos, lo que genera un llamativo efecto de luz que puede apreciarse de manera distinta dependiendo desde donde se lo observe.

Números no hay, y en el lugar que ocuparían encontramos una circunferencia realizada en diminutos cristales Swarovski que aportan refinamiento y distinción.

El reloj es íntegramente rosa claro, al igual que los cristales del interior de la esfera. Los detalles, tal como las agujas y la perilla lateral, son plateados.

Me siento identificada por este reloj en múltiples aspectos. Considero, en principio, que a una persona que usa reloj le gusta tener registro del tiempo y el espacio. Soy una persona puntual, pragmática y operativa con mis actividades, y el uso de un reloj pulsera va en línea con esta característica. Además, hoy en día la mayoría contamos con el celular para chequear la hora, por lo que sumarle un reloj implicaría querer tener esta información más al alcance todavía.

Por otro lado, y hablando de este reloj en particular, me representa su simpleza y a su vez el acento en los detalles. No requirió de colores, formas o texturas escandalosas para llamar mi atención. Destacó de una manera sutil, lo cuál lo hace doblemente bueno. No creo ser hoy yo de esa manera a un 100%, pero al menos es una cualidad a la que aspiro y trato de cultivar a diario (porque somos lo que somos, pero también lo que queremos y mostramos para que los otros vean).

Su color y la circunferencia de cristales representan la delicadeza, la suavidad, la fineza, algo que intento reflejar en muchos de los outfits que elijo: un mix entre algo clásico y un detalle que lo convierta en llamativo. Además, la decisión de no incluir los números lleva el minimalismo del objeto a otro nivel, haciendo que sea el usuario quien tenga que poner más de sí por comprender, quien tenga que inspeccionar el producto para ver de que se trata, cómo se acciona, porqué es así, y todo ese trabajo de cuestionamiento ante un objeto me resulta de lo más interesante.

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