Algo más que un magazine

Cuando alguien entra a la casa una de las primeras cosas que ve son las revistas. No porque llamen mucho la atención, sino más bien porque los muebles son pocos y éstas quedan a la vista.

Son cerca de cincuenta y están apiladas unas sobre otras contra la pared, sobre su lado más largo, formando dos pequeñas columnas. En la cima de una de ellas reposa un cuadro con un plano de Nueva York.

El nombre que más se repite es Para Ti, aunque se ven algunas Vogue, ¡Hola!, Caras. También hay Harper´s Bazaar y ELLE. Muchas de esas editoriales se dedican al mundo femenino en general, pero estas revistas en particular son todas ediciones especiales sobre moda.

Los ejemplares de Para Ti que allí aparecen, por mencionar algunos, son de la conocida edición bianual ´Colecciones´ en la que la editorial muestra, en una cantidad fuera de lo común de páginas, las tendencias nacionales e internacionales para las próximas temporadas en ropa, maquillaje y pelo.                                                                            

                                   

Además de esta especializada selección, las revistas están minuciosamente ubicadas para que sus lomos formen un degradé de colores que empieza en negro y termina en rojo, pasando por celeste, blanco, amarillo y rosa. No solamente su contenido nos da indicios de cómo es o cuáles podrían ser los gustos de la persona a la que pertenecen. Esta decisión de ubicación lejos está de ser aleatoria. Teniendo en cuenta, además, que este tipo de decoración con revistas sobre el suelo es moderno, y suele verse en espacios relacionados con el diseño o en estudios de fotografía.

        

Es interesante también la fecha de la que datan las mismas. Algunas pocas son medianamente actuales, de meses atrás. Pero la mayoría tienen 5, 6, hasta 8 años, y se encuentran en un estado casi perfecto. Podemos pensar que se debe a que, en esos años, las redes sociales no tenían la expansión que tienen ahora. El formato papel todavía lideraba en algunos ámbitos y los estándares de belleza aún no se habían visto tan cuestionados. Es muy probable que representasen parte de los gustos del momento de su dueño, pero también sus aspiraciones, sus deseos y su proyección hacia el futuro. Su intención de mantenerse actualizado e informado. Sin mencionar que, a juzgar por el estado de los ejemplares, también dejan ver a alguien meticuloso y prolijo.

           
Gran parte de lo que hoy somos todos es el resultado de un proceso de configuración personal que comienza años atrás. Proceso que incluye experiencias, personas, objetos, decisiones. Nada de eso es azaroso. Conocer a alguien, también, es conocer sus cosas. Por qué las tiene, desde cuando lo hace, por qué las conserva. Posiblemente ello nos brinde más información de lo que él o ella pueda poner en palabras con su boca. Como lo hacen ahora estas revistas, diciéndonos que su dueña es una mujer amante de la moda, que le gusta estar al tanto de lo que se viene. Que es ordenada y fashionista. Que por eso estudió maquillaje y asesoría de imagen años atrás, y ahora lo hace con Diseño. Que cuando se encuentra un poco perdida sobre lo que está haciendo hoy, solamente tiene que volver a revisar su colección y acordarse de lo que la hace feliz.

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